Vicky somos todos

Envidiosa
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¡Qué linda es Envidiosa! Aquí van unas palabras, o un intento de crítica que no escatima en ser subjetiva y obvia al mismo tiempo. Y sin hacer “psicología barata”, sus tres temporadas, más que envidiar, propone a una mujer en la búsqueda de ese lugar común: felicidad.

¡Qué ser humano no está detrás de eso! Con un título donde se encasilla al personaje desde un principio, la serie estrenada recientemente, ofrece un sin fin de temas, universales en su mayoría, donde radica su consagración. Pero también ese nombre, con ese personaje avasallante, intenso e insoportable en la mayoría del relato, habilita una pregunta: ¿Vicky realmente es Envidiosa? En ese contexto, la obra interpela al mismo tiempo en el espectador un cuestionamiento parecido, aunque parezca forzado: ¿Somos todos en el fondo un poco envidiosos?

Este audiovisual ofrece otra vez una serie de disparadores, espejos de la sociedad, exagerada de a ratos, pero eficientes. Sin embargo, es esa exageración e intensidad de los actores, mezclados con problemáticas actuales, cito por caso las redes sociales, el efecto logrado.

La verosimilitud de la protagonista, encarnada impecablemente por Griselda Siciliani, logrando ser graciosa e insoportable (en el mejor sentido del personaje) en iguales medidas; a la altura de la primera temporada. Hay un reparto que la acompaña con gestos, expresiones y detalles, conformando otros temas, otros espejos, otras formas.

Una historia reforzando escenarios consagrados anteriormente, como las sesiones con la psicóloga; otro excelente trabajo de Lorena Vega, que luce y hace lucir, en una producción de Netflix, en este caso dirigida por Daniel Barone y escrita por Carolina Aguirre, una especialista en este tipo de tramas.

Colorida, amable a la vista, la tercera temporada de Envidiosa, vuelve a estar a la altura de la primera, con humor, con desparpajo y nuevos hilos narrativos: ahora Vicky quiere ser mamá.

Salvando las enormes distancias, esta serie, ya con sus 33 capítulos en sus tres emisiones despierta licencias (por lo menos para este crítico) y comparaciones con clásicos de las sitcoms, por ejemplo, La niñera, con la recordada Fran Drescher; son creaciones que trascienden y se instalan. En ese sentido, y por todo lo logrado, daría la sensación de que hay Vicky para rato. Acuérdese lector.

Porque ella, como quienes la rodean en la ficción, representa una clase media para arriba (pongámosle), pero es popular, popularísima; está en la opinión pública, en la publicidad en la calle, en las charlas de cumpleaños o cuando un desconocido habla por teléfono en la parada de colectivo acerca del vestuario por momentos extravagante. De ella se está hablando. Una comentadora en la televisión decía que la había visto porque no se quería quedar fuera de las conversaciones…

El éxito no solo es disponer de un buen guion, excelentes actores y una producción no menos importante, sino porque, en muchos puntos, tal vez Vicky seamos todos.

Por Luis Laffargue

Reseña
Clasificación
vicky-somos-todos ¡Qué linda es Envidiosa! Aquí van unas palabras, o un intento de crítica que no escatima en ser subjetiva y obvia al mismo tiempo. Y sin hacer “psicología barata”, sus tres temporadas, más que envidiar, propone a una mujer en la búsqueda de ese...