La quinta entrega de la exitosa historia de Disney-Pixar plantea una “guerra” entre las pantallas y los juguetes.
Cuando Jessie (Joan Cusack) descubre que la pequeña Bonnie es una de las pocas niñas que aún juega con juguetes tradicionales, hace todo lo que está a su alcance para evitar que la tecnología siga ocupando espacio y aislándolos del mundo. Buzz Lightyear (Tim Allen) y Woody (Tom Hanks) se suman a la aventura de la vaquera, junto a nuevos y simpáticos personajes.
Toy Story 5 (2026) es una película que entretiene de principio a fin, mientras pone sobre la mesa una de las problemáticas actuales que atraviesa a la sociedad, a las familias y a los ámbitos educativos. Con el tono divertido al que el público está acostumbrado, los protagonistas vivencian el desplazamiento de sus funciones, al ser reemplazados por pantallas que se vuelven adictivas y generan que los chicos se pierdan experiencias fundamentales de la infancia, como la imaginación y la amistad.
Aquellos que vieron por primera vez el inicio de esta saga en 1996, la disfrutarán igual que entonces. Porque si algo sabe hacer Disney-Pixar es modernizarse sin perder la esencia de la historia.
Con una escena post-créditos y una pequeña canción al final, Toy Story 5 es ideal para toda la familia. Y además de ser de esos films que dejan una “linda sensación”, invita a replantearse el tiempo que se le dedica a la tecnología y el poco lugar que se le da a lo verdaderamente importante. Moraleja si las hay.
Por Jimena Díaz Pérez



