Todos somos extraños

Todos somos extraños
Film4 Productions / Blueprint Pictures

Adam (Andrew Scott) está sentado ante su notebook con la página en blanco, aparentemente pensando. Al instante siguiente aparece en el living recostado en un sillón, comiendo galletitas, mirando imágenes. El personaje se muestra visiblemente aburrido.

Al rato suena una alarma, y él sale hacia afuera del edificio en donde vive. Una vez abajo observa el frente del inmueble y encuentra en una de las tantas ventanas la figura de una persona que lo está mirando.

El tiempo pasa y llaman a la puerta del hogar de Adam y al abrirla encuentra a ese otro que lo estaba mirando. Es Harry, tiene una botella en una de sus manos y está borracho, de aspecto tierno pero aires de picardía amorosa. Quiere (o más bien desea) entrar en la casa de Adam, pero este no lo deja.

Se quedan solos, cada uno en su universo. Solos. Empieza ahí una trama inquietante, misteriosa y mágica. Sobre todo, acerca del amor, de cómo son las personas y cómo el tiempo cambia el punto de vista de los personajes (y de los seres humanos también).

Adam siente la necesidad de volver a la casa donde se crió. Y viaja. Es en ese espacio donde cobra otro sentido. De su hogar a su otro hogar. Introduce al espectador en otro trayecto, que puede ser una novela, o, acaso algunos de los guiones que escribe. Fantasía.

Son pocos los personajes de esta historia. Y hay dos líneas argumentativas que priman. Por un lado, gira en torno al intrigante Harry, con quien Adam luego mantiene un encuentro casual (Paul Mescal, protagonista de la genial Aftersun), y por otra parte los padres de Adam que parecen aun estar en el hogar de la infancia (Claire Foy, The Crown y Jamie Bell, el niño de Billy Elliot). Impecables los cuatro en el rol que les tocó encarnar. Misteriosos.

Todos somos extraños (All of Us Strangers, 2024) habla de múltiples temas: el amor y las formas que de él se derivan, el pasado, como una necesidad, la soledad, tal vez como consecuencia de la falta de ese amor. O todo eso junto. Es universal, más allá de su planteo argumental y emocional.

El film se vuelve complejo a medida que avanza, pero está acompañado la mayor parte de su tiempo por la música de los 80. Sus diálogos plantean las diferencias sobre cómo son vistos los temas según la evolución de las décadas. La banda sonora es un elemento que suma.

En un momento dado, Harry mira una foto y le pregunta a Adam si son sus padres. Y contesta: “Intento escribir sobre ellos”. Y de eso posiblemente se trate una de las interpretaciones de esta película, es decir, escribir sobre personajes. O imaginar, o fantasear o amar.

La obra dirigida por Andrew Haigh, y que está basada en la novela de Taichi Yamada, tuvo una excelente recepción en los festivales donde fue exhibida. Invita a sumergirse en el devenir de un guionista que no escatima en lágrimas, como niño y como adulto.

Sensual, con un andamio a base de actuaciones verosímiles y diálogos emotivos, sosteniendo el interés de principio a fin, Todos somos extraños es un universo atrapante y sutil.

 

Por Luis Laffargue

 

 

Reseña
Calificación
todos-somos-extranos Adam (Andrew Scott) está sentado ante su notebook con la página en blanco, aparentemente pensando. Al instante siguiente aparece en el living recostado en un sillón, comiendo galletitas, mirando imágenes. El personaje se muestra visiblemente aburrido. Al rato suena una alarma, y él sale hacia...