Cassie (Kaley Cuoco) es una azafata con muchos conflictos, que se van abriendo paso a lo largo de los 8 capítulos que dura la primera temporada.
En un viaje a Bangkok, Tailandia, Cassie conoce a Alex (Michiel Huisman), un pasajero de primera clase. Si bien por políticas de la aerolínea tiene prohibido relacionarse con los pasajeros, decide pasar un día entero con él. Pero cuando despierta en la habitación del hotel no recuerda prácticamente nada (por todo lo que bebió) y encuentra a Alex degollado junto a ella.
Este hecho es lo que rompe la “normalidad” de la protagonista, sumiéndola en un conflicto policial, puesto que es la única sospechosa del crimen para la policía de Tailandia y el FBI. Ella intenta, entonces, descubrir quién asesinó a Alex y por qué.
La serie tiene muchos momentos que dejan al espectador al borde de la intriga, sobre todo con dos cambios sobre la marcha, especialmente uno que terminara descubriendo el entramado que enredaba a Alex y que llevó al conflicto a Cassie.
Las actuaciones de todos son muy buenas, aunque cabe destacar la química entre Cuoco y Huisman. Los pasos de Alex y sus conflictos empresariales personifican, en parte, la conciencia de Cassie. Por lo que, a medida que pasa el tiempo y su “relación” se va fortaleciendo, le permiten afrontar recuerdos de su niñez que ella tenía bloqueados, al nivel de haberlos cambiado para poder sobrevivir a estos.
Al ser una temporada de 8 capítulos (en principio iba a ser una miniserie, pero ya se confirmó una segunda temporada), se la puede ver en un fin de semana tranquilamente. Más que recomendada, sobre todo para ver a Kaley en otro papel, muy diferente al de Penny en The Big Bang Theory.
Por Juliana Caccaglio



