Tenemos que hablar de cine

Tenemos que hablar
VI-DOC / Cris Zurutuza - Prensa & Comunicación

Criticar Tenemos que hablar invita a pensar en las formas de lenguaje, en la importancia de una palabra, de una mueca, una mirada. En este caso desde la comedia argentina, con todas las idiosincrasias que eso habilita. El argumento es la celebración de un cumpleaños. Puntualmente un matrimonio (cumple él) recibe en su casa a los invitados; todos ellos muy distintos, pero los une cierta forma de comunicación. Ya desde la primera imagen, en una cocina, con vistas a los preparativos, se percibe la particularidad de esta narración.

Las imágenes serán acompañadas por pensamientos de los personajes no dichos en voz alta, en lugar de diálogos; en realidad están, pero en segundo plano y no se disponen como algo relevante en la dramatización. La voz interior y el gesto se vuelven trascendentales; lo exterior como algo público, lo interior como algo privado, pero que ahora se hace público. Sobrevuela ahí una pregunta: ¿Lo que pensamos sobre los demás siempre lo decimos? Una línea compleja para entrar en ese juego de escucha y ver, disociados por momentos. Se requiere de esfuerzos y paciencia para ingresar en esa sintonía. Se puede entrar o no; es riesgoso por momentos. Además es necesario destacar un espacio predominante en los 72 minutos del film: un comedor, donde hay una mesa servida, los invitados sentados alrededor de ella.

La acción sucede mientras los personajes beben, comen (de verdad, por suerte), gesticulan y piensan. Sospechan, insultan y sacan conclusiones también. La trama avanza en ese mundo interior entre protagonistas y coprotagonistas. Se critican mucho, como casi todo argentino. En esta construcción la historia se permite lo políticamente incorrecto, en medio de una sociedad y cultura supervisadas bajo la lupa de lo “correcto”. Es interesante esa forma porque precisamente muestra esa doble vara del ser humano: el adentro y el afuera de uno mismo.

Humor, acidez y cierta sencillez, podrían ser las primeras impresiones sobre este audiovisual. Y en momentos donde filmar en Argentina resulta una tarea titánica, se estrena Tenemos que hablar. El título, más allá de la justificación en la ficción, también es una forma de interpelación; o un mensaje en una botella.

En palabras del director, Mariano Galperín, esta película es “un acto de resistencia”. De la mano de esa definición va también otro dato curioso. No solo cómo se nos cuenta la historia importa en este caso, sino también cómo se la hizo: fue filmada en una sola noche. Formas de producir actuales. El elenco es atinado y gracioso, aunque hay momentos de cierta exageración (tal vez una decisión estética adrede). Encabezado por Marina Bellati, Marcelo Xicarts, Guillermo Pfening, Luis Ziembrowski, Malena Sánchez, Moro Anghileri, Diego Cremonesi, Elvira Onetto y Francisco Garamona.

La película se puede ver en el cine Gaumont durante toda la semana a las 20:30 hs. La sala estaba llena y el público por momentos reía.

Por Luis Laffargue

Reseña
Calificación
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