Bella Baxter (Emma Stone) es otro experimento. Un bello experimento del Dr. Godwin. Atrapada en la mansión de Dios -así le dice ella- a este cirujano un tanto monstruoso (Willem Defoe) que contrata a un estudiante (Ramy Youssef) para recopilar datos y fomentar el aprendizaje de su criatura. Bella irá descubriendo un camino propio, sensible y aventurero que terminará revelando tanto su historia pasada como la reconstrucción de su vida desde el deseo.
Basada en una novela de Alasdair Gray, esta historia de corte victoriano y con una estética steam punk es una hermosa carta de amor a la madre de la ciencia ficción Mary Shelley.
Esta superación de la Criatura de Frankenstein que es Bella desea saberlo todo, verlo todo y hacerlo todo.
Con un estilo muy sensual y surrealista esta nueva película de Yorgos Lanthimos (Canino (2009), La langosta (2015), El sacrificio del ciervo sagrado (2017), entre otras) es una declaración ética, estética y política que conserva alguno de los núcleos del estilo al que nos tiene acostumbrados el director: la escena de baile, la violencia como recurso narrativo, el problema de los vínculos íntimos, la reflexión sobre temas esenciales.
Con pasta de clásico, Pobres criaturas (Poor Things, 2023) promete con deleite visual, y astucia cómica, una historia rica y sensible. Un hermoso manifiesto que explora la diferencia entre el experimento y la experiencia en este momento dónde es importante entender la diferencia.
Por Jimena Bezares





