El director Miguel Ángel Rocca y el elenco de Maracaibo (2017), dialogaron en conferencia de prensa sobre los temas que atraviesa la película.
– ¿De dónde surgió la idea del film?
– Miguel Ángel Rocca (M.A.R.): La idea original no estaba relacionada con el robo y la inseguridad. Lo que buscábamos era trabajar una historia familiar y cuestiones que se quieren proyectar más allá de un conflicto particular. Queríamos trabajar sobre las relaciones padres e hijos. A partir de una cuestión temática empezamos a construir una historia. Y nos pareció que la teníamos que llevar a fondo: ante una situación límite, las preguntas que tenemos y nunca las contentamos ya no tienen forma de responderse de una manera más amena.
– ¿Tenían pensado quiénes iban a ser los actores cuando desarrollaban el guión?
– M.A.R.: Cuando escribíamos no pensamos. Los procesos de hacer una película son largos y a veces no está bueno poner tanta carga cuando empezás a hacer un trabajo porque después puede ser un poco frustrante. Cuando uno sabe que se va a convertir en un proyecto real comenzás a poner todo. Sinceramente, los actores que me imaginé son los que están en la película. Tuve esa suerte.
– El matrimonio parece aislado de lo que sucede, ¿desde qué lugar se situó la dirección de actores?
– M.A.R.: El personaje de Jorge (Marrale) necesita transitar un recorrido antes de poder tomar la decisión de empezar un duelo, de aceptar. Lo vi como aislado, como algo que se encapsulaba, no había lugar para nada. Sólo para hacer ese pequeño recorrido que no es conciente.
– ¿Cómo fue trabajar con Alejandro Paker, un actor referente en el género musical?
– M.A.R.: Con Alejandro nos conocíamos de la película «Caídos del mapa». Ya lo había visto en musicales, pero cuando lo fui a ver en «El hombre elefante» y me sorprendió. Me parecía interesante trabajar con él en ese personaje que contrarresta un poco esos vínculos que se dan en los trabajos. Además es un cirujano con su anestesista, donde hay una interrelación muy profunda.
– ¿Y para vos Alejandro cómo fue la experiencia?
– Alejandro Paker: Ya había tenido la experiencia de trabajar con Miguel y cuando me acercó el guión inmediatamente me emocionó. Es un tema que me interesa y genera polémica interna inclusive. Después el trabajo con Miguel y con Jorge fue fácil, se generó esa complicidad inmediata.
– Es una película basada en lo no dicho. ¿Qué aprendieron?
– Jorge Marrale: Me parece que todas las películas o los acontecimientos en los que nos toca trabajar dejan una zona de aprendizaje. Esta película, particularmente a mí, me acercó mucho a la paternidad real. No puede trabajar por fuera de eso. Lo que me parecía más interesante es que en la vida nos pasa un poco así, no estamos hablando todo el tiempo de lo que nos pasa. Esas cosas suceden más a menudo de lo que nosotros creemos. Y me pareció que la película tenía un tono de síntesis, y una síntesis que yo aplaudo cada vez más en el cine: lo que nos pasa, pero no lo que tenemos que hablar para explicar lo que nos pasa. Era un desafío emocional más que racional o verbal, y ahí me sumergí. Esta soldad que tiene este hombre es en el ámbito en donde se desarrolla su desesperación, lo que no puede resolver. El aprendizaje es entender que lo que sucede en la película sucede mucho en la vida: qué hacemos con lo que deseamos que los otros sean pero no son, y cuando nos contrastamos con eso qué nos pasa. Esa cosa de mirar cuando ya sucedió y no poder volver atrás. Ese es uno de los valores del film.
– Mercedes Morán: Son muchas de las cosas de las que habla la película, pero la pérdida de un hijo es una fantasía que todos tenemos y a la que no nos atrevemos a asomarnos siquiera. Nos resulta hasta doloroso pensarlo. Nosotros también reflexionamos mientras leíamos el guión con el director y los actores: los precios que se pagan por la negación, el pensamiento que uno tiene respecto de los hijos, que siente que tiene toda la vida para conocerlos y de pronto sucede algo que te hace darte cuenta de que no es así, de que cada momento es muy valioso. Me parece una película inteligente, necesaria y que tiene un alto concepto del espectador. Porque un productor y un director que deciden hacer esta película que no es entretenimiento puro, están pensando en que el espectador tiene ganas de ir al cine también a reflexionar. Y a pesar de que se podría decir que es una película dura, porque maneja un tema como el de la pérdida del hijo, creo que es muy esperanzadora en el sentido de que finalmente salimos con la convicción de que aceptar a nuestros hijos como son, más allá de que hayan inventado un universo que no es el que esperábamos, su libertad para elegir su sexualidad, son cosas de verdad importantes para hacer y que a veces no tenemos todo el tiempo que pensamos que podíamos tener. A mí me modificó en ese sentido.





