Dirigida por Junji Shimizu, y en el 45º aniversario de la creación del manga, llega a los cines una adaptación de la caricatura original de Go Nagai: conocida por todos (mayores de treinti…) como Mazinger Z.
Luego de años de paz –esto implica peleas de robots que amenzaban la continuidad del mundo y de un negocio energético- el ya retirado (y adulto) Koji Kabuto transformado en empresario/científico encuentra un Mazinger gigante (de la altura del monte Fuji) que será el foco de un nuevo conflicto con el Dr. Hell.
Fórmulas de ataque, música y presentación de la nostalgia, mazingirls, teoría de las dimensiones alternas con un poco de teoría del multiverso cuántico y muchos gags a lo anime, son la estructura de este viaje al futuro pasado que propone Mazinger Z Infinity (2018).
Al estilo “las milanesas de papá” esta película se presenta como la iniciación para una nueva generación, de padres Greeks a hijos… Bueno, aún no lo sabemos, en el anime en general. Pero también funciona para entender lo ridículo que se ve un adulto reflexionando sobre la adultez. Definitivamente un imperdible para reencontrarse con los viejos chicos del barrio o para introducir la cultura pop oriental a los pequeños retoños.
Por Jimena Bezares



