El director argentino Nicolás Puenzo detiene su mirada en una historia diferente, bastante realista y con grandes actuaciones.
En el altiplano boliviano, un grupo de refugiados olvidados por el mundo lucha día a día por sobrevivir. Allí se encuentran Pedro (Peter Lanzani) y Yaku (Juana Burga), una pareja de jóvenes que huyen hacia el Pacífico para buscar al padre de él. Además de tener que atravesar el desierto con la poca agua que llevan consigo, en el camino el destino los cruza con Ruiz (Germán Palacios), un fotoperiodista de guerra que trabaja para una organización militar.
En Los Últimos (2017), Puenzo toma el problema por el agua y lo transforma en un escenario apocalíptico. La fotografía que contiene la película es de maravilla, exalta todos y cada uno de los escenarios por los que transcurre: desde el desierto de Atacama, pasando por la Cordillera, hasta el Pacífico. Pero también hay un gran trabajo de la puesta en escena en la ciudad, reflejando cierta desigualdad en un contexto muy militarizado.
Con un guión con escaso dialogo, la historia de amor de Pedro y Yaku florece por los gestos y las miradas entre ellos. Cabe destacar que es la primera actuación de Burda, y que Lanzani se ha puesto en la piel de su personaje al punto de bajar de peso -10 kilos- para realizar el film.
Palacios construye a un periodista que tiene una gran pelea interna entre hacer lo correcto o tomar las riendas de su accionar. Hay múltiples momentos en los que se ve esta guerra interna. Y con él se genera una tensión extra, pues al decidir decide -vale la redundancia- qué pasará con los protagonistas de la historia.
Los últimos pone en evidencia el problema que existe en zonas como el altiplano, donde la escasez de agua ya es una realidad. Un gran logro de Puenzo es haber podido crear es ambiente devastador, con bases militares estadounidenses incluidas, tomando como punto de partida una problemática no tan futurista.
Por Juliana Caccaglio



