Una nueva aventura cinematográfica llega a las pantallas de cine. Se trata de Los tres mosqueteros: Milady. Tras el éxito cosechado con la primera saga, Los tres mosqueteros: D’Artagnan, que fue incorporada en la plataforma Netflix recientemente y se presenta como uno de los últimos estrenos de este 2023, esta producción francesa está basada en la novela de Alejandro Dumas, un clásico de todos los tiempos.
La sinopsis oficial indica que “D’Artagnan se ve obligado a unir fuerzas con Milady para rescatar a Constance, quien fue secuestrada ante sus ojos. Pero a medida que se declara la guerra y Athos, Porthos y Aramis ya se han unido al frente, un secreto del pasado rompe viejas alianzas”.
Al principio de la cinta hay unos minutos para refrescar lo sucedido en la obra anterior. Por lo tanto es un producto serial. Son dos unidades separadas, pero en su conjunto podrían haber formado una sola, ya que la historia y sus personajes son los mismos. En relación a ellos, se pueden ver en sus interpretaciones a figuras reconocidas del cine galo.
Una producción que no escatimó en tirar toda la carne al asador, alcanzando un resultado óptimo. Incluso mayor si se la piensa solo como artefacto para pasar el rato, en un trabajo que llevó tres años y ocho meses de rodaje.
En la trama se encontrará con personajes vinculados a la historia y diferentes géneros dentro de este audiovisual. Pero no se va a escapar de lo que sucede en casi todas las películas: la infaltable historia de amor. Hilo conductor por el cual sucederán a cabo casi todas las acciones.
El apuesto de D’Artagnan (Francois Civil) irá tras los pasos de su amor (decir por qué es spoilear), anteponiéndose a todas las piedras del camino. Lógico, es una aventura y nada va a ser fácil. Entonces peleará junto a sus amigos (o colegas) ante todo el mal que pueda entrometerse. Espada va, espada viene. En ese plano, son interesantes algunas de las peleas finales, como para pensar la “guerra de los sexos”. Una posible metáfora.
Intriga en la historia, paisajes varios, respetable despliegue técnico y la ayuda de los inconfundibles efectos especiales, inverosímiles en unas pocas escenas, hacen de un producto pochoclero, que invita a pasar un buen rato de aventuras. Si es que usted tiene tiempo para el óseo.
Pensada para disfrutar en pantalla, como un gran acto cinematográfico, dada la intensidad de algunas de sus imágenes y el poder visual que desprenden, nos encontramos con entretenimiento puro y duro. Si hay algo más para destacar, lo agrega usted, estimado lector.
Este tanque francés, diferente a sus pares Hollywoodenses, ya sea por sus tiempos narrativos, idioma o la estética de ciertas arquitecturas, en el caso de abadías, fuertes o palacios, fue dirigido por Martin Bourboulon, creador entre otras obras como Eiffel (2021) o Daddy or Mommy (2015).
En el reparto se encuentran Eva Green, en el rol de Milady, (ágil en sus movimientos, pero dura en sus emociones), Francois Civil, Vincent Cassel como Athos y Romain Duris, encarnando a Aramis (una de las caras más conocidas junto a Cassel del cine francés en los últimos años). La película está distribuida por BF París.
“Todos para uno, uno para todos” dice la conocida frase de la obra literaria. Si bien la película es para todos habría que pensar si todos estarán disponibles para mirar las casi dos horas que dura el film. Más allá de un final en el que usted deberá saber si gana el bien o el mal. Y si cabe la posibilidad de preguntarse por una tercera secuela.
Por Luis Laffargue



