La red

La red
Distribution Company Sudamericana

Otra visión original de oriente, de occidente y de la actualidad a manos del caleidoscópico director coreano Kim Ki-duk (Primavera, verano, otoño, invierno…y otra vez primavera; El tiempo).

Nam Chul-woo (Ryoo Seung-bum), un humilde pescador norcoreano sale una mañana como tantas otras a tirar la red, su motor se rompe y de manera involuntaria pasa a Corea del Sur. Allí es investigado y torturado por un traumatizado inspector que intenta demostrar cómo el humilde pescador es, en realidad, “un espía potencial”. Su peligrosidad nunca es ser efectivamente un espía, sino la posibilidad de serlo. El pescador queda atrapado literal y metafóricamente en su propia red. El juego de pescador-pescado llega a la imagen a través de los minuciosos detalles del obsesivo director.

Esta imposible posibilidad hará del relato un verdadero homenaje al Proceso de Kafka. ¿Cómo confesar lo que no se es? ¿Cómo creer que algo sencillo y cotidiano puede pasar en una zona de guerra? El pescador es interrogado acerca de por qué se rompió su bote y entra en un laberinto perverso de burocracia donde será obligado a escribir todo lo que sucedió en su vida desde el día de su nacimiento. Una y otra y otra vez.

El protagonista de La red (Geumul, 2016) pasa de ser brutalmente golpeado a que le ofrezcan un paquete bien capitalista de estadía en Seúl: casa+ dinero+ empleo, pero no su familia. Y el sólo quiere volver a su casa con su familia. Entre la confesión y la deserción se juega gran parte de la película.

Kim Ki-duk logra una obra maestra sobre el poder de lo involuntario y la imposición de lo voluntario. Un verdadero drama geopolítico sobre la esquizofrenia de una división hecha carne en personas comunes y sencillas, sobre el uso, el abuso y la confusión del maniqueísmo. Una reflexión sobre la libertad, el consumo, la fidelidad, la familia, la amistad inesperada, los prejuicios sobre la felicidad y la infelicidad de los modelos económicos.

La red es un retrato de la crueldad de los modelos dominantes que no ven en los ciudadanos sino potenciales amenazas, ciudadanos, militares, espías. Pero nunca individuos. “Solo soy un pescador” no deja de decir el protagonista y eso, al parecer, no es algo del orden de lo creíble, deseable y vivible.

Se trata de una película que hay que ver para pensar el mundo actual, desenredarlo y volverlo a pensar. Y… otra vez, seguir pensándolo.

 

Texto: Jimena Bezares

Reseña
Calificación
la-redOtra visión original de oriente, de occidente y de la actualidad a manos del caleidoscópico director coreano Kim Ki-duk (Primavera, verano, otoño, invierno…y otra vez primavera; El tiempo). Nam Chul-woo (Ryoo Seung-bum), un humilde pescador norcoreano sale una mañana como tantas otras a tirar la...