El director Xavier Gens toma fragmentos de una historia verídica ocurrida en 2004 y construye una película que no defrauda a los amantes del género terror.
En Rumania, un sacerdote es acusado de asesinar a una monja mientras le realizaba un exorcismo. La joven periodista Nicole Rawlins (Sophie Cookson) decide investigar el caso desde el lugar de los hechos, acercándose demasiado a las posibles presencias demoníacas.
Hay muchos filmes que se centran en los exorcismos: fuerzas malignas que se apoderan de los protagonistas, transformándolos por completo. Por eso existe la sensación de que no hay demasiado más para desarrollar al respecto. Sin embargo, La crucifixión (The Crucifixion, 2017) presenta una historia real y utiliza aspectos de ficción para darle una resolución a lo ocurrido.
El tema central es acertado porque probablemente sea desconocido para el público. Y esa característica le imprime una inquietud extra que provoca interés. Hay terror -al menos en algunos instantes un poco obvios- pero el miedo es generado por lo que no se muestra y puede llegar a ser.
Gens elije bien la temática y hasta se arriesga en darle un cierre a través de elementos de ficción. Fuera de eso, La crucifixión es una película más, ideal para los que disfrutan el género.
Por Jimena Díaz Pérez



