Basada en Los ocho sentenciados (Kind Hearts and Coronets, 1949), la película de John Patton Ford es un thriller con toques de comedia negra, que construye un relato cómplice con el espectador.
Becket Redfellow (Glen Powell) creció con la información que su madre le proporcionó: ella, al ser madre soltera, fue desplazada de su lugar de privilegio en una multimillonaria familia, lo que provocó que ambos fueran desheredados. Varias décadas después, y tras prometerle a su madre que iba a recuperar lo que le corresponde, decide poner en práctica un plan para matar a cada uno de sus familiares que lo preceden en la sucesión a la herencia.
La primera parte es más entretenida y genera expectativa sobre lo que irá a suceder, porque se conoce a los integrantes de la familia y Becket comienza a hacer realidad su plan. Pero de a poco el argumento deja de cobrar fuerza.
Powell es un protagonista que logra un personaje al que el espectador le perdonará todo, lejos de ser sentenciado por los actos que comete. Es carismático y su misión está relacionada directamente a la búsqueda de justicia. Aunque también es fiel ejemplo de la codicia del ser humano. El resto del elenco lo acompaña bien, pero ninguno sobresale demasiado.
Jugada Maestra (How to Make a Killing, 2026) es correcta, sin demasiadas pretensiones más que conseguir que el público pase un rato distendido.
Por Jimena Díaz Pérez



