La memoria que habitamos (2022) es una película que habla de la memoria, sobre el caso Silvia Filler, asesinada en 1971. El documental es una producción de la Universidad Nacional de Mar del Plata (UNMdP) junto con el apoyo de su Fundación. Fue dirigido por Diego Ercolano y la realización se desarrolló de forma íntegra en la ciudad balnearia. Es parte del cronograma del Festival de Cine Internacional de Mar del Plata, y se exhibirá el jueves 10 a las 22hs, en el Teatro Colón, y el viernes 11 a las 19:50hs, en los cines del Paseo Aldrey (Sala Aldrey 2). Días de película habló con uno de sus productores ejecutivos, Fabián Eloy Monteagudo, trabajador de la UNMdP.
-¿Cómo surgió la idea del proyecto?
-La idea de hacer un documental es algo que nos rondaba desde hace varios años. De hecho, hacemos documental pero hasta ahora en formato cortometraje. Finalmente se lo propusimos a las autoridades de la institución, y nuestra intención fue aceptada.
La propuesta era hacer una película sobre María del Carmen “Coca” Maggi y otra acerca de Silvia Filler. Ambas nombran a las dos aulas magnas de la Universidad Nacional de Mar del Plata, ésta última en el edificio del Rectorado donde sucedió su asesinato en aquella fatídica asamblea estudiantil del 6 de diciembre de 1971. Y como en el año 2021 se cumplieron cincuenta años, entonces comenzamos con “Silvia”.
-¿Cómo surgió la idea del proyecto?
-La idea de hacer un documental es algo que nos rondaba desde hace varios años. De hecho, hacemos documental pero hasta ahora en formato cortometraje. Finalmente se lo propusimos a las autoridades de la institución, y nuestra intención fue aceptada.
La propuesta era hacer una película sobre María del Carmen “Coca” Maggi y otra acerca de Silvia Filler. Ambas nombran a las dos aulas magnas de la Universidad Nacional de Mar del Plata, ésta última en el edificio del Rectorado donde sucedió su asesinato en aquella fatídica asamblea estudiantil del 6 de diciembre de 1971. Y como en el año 2021 se cumplieron cincuenta años, entonces comenzamos con “Silvia”.
-Producir cine es trabajar una idea, darle forma, hacerla y estrenarla. En ese trabajo hay también una memoria. ¿Fueron cambiando conceptos e ideas a medida que se construía la película?
-Pocas. Sí se adaptaron situaciones por el devenir de la observación que imponía el trabajo. Es un documental que combina tanto las entrevistas como las observaciones. Como indica el director, Diego Ercolano, egresado de la ENERC, trabajador y docente en la UNMdP, no es un documental solo de entrevistas.
Entonces esto, en ciertas oportunidades, propiciaron un pequeño viraje de la idea original del guión, pero no tanto del concepto, mucho menos de la idea general. Como sus dos hermanas, Marta y Lila, son protagonistas necesarias de este trabajo siempre fuimos por un camino en el que con ellas se consensuaba. De lo contrario hubiera sido otra película.
Hacer un documental, tener acceso al entorno y los vínculos puede resultar a veces complejo. ¿Cómo fue la experiencia con los testimonios?
Variada, muy movilizadora y de alto grado de intimidad en el caso de sus dos hermanas o, como mencionaba en la pregunta anterior, Marta, la mayor, y Lila, la menor de las tres.
Hablar con ellas y algunos de los testigos nos brindaron un perfil humano de Silvia que hasta ahora no estaba señalado, mencionado, expresado.
Hay testimonios fuertes, complejos y hasta algunos que pueden suscitar rechazo. Los hay esclarecedores. Y también aportes de jóvenes que por primera vez se enfrentan a la verdad, que ejercitan una memoria que no vivieron y que cuestionan y debaten. Todo esto nos impera reflexionar.
-Al ver el trailer se puede percibir una estética: planos fijos, tonos que viran hacia lo frío y un determinado ritmo. También hay una idea, planteada en otros contenidos: el cine dentro del cine. ¿Por qué la decisión de mostrar parte del set? ¿Es otra parte de la memoria? Da la sensación de que el concepto de la memoria es muy polifacético en ese sentido.
-Es importante revelar cómo hacemos el documental, como un proceso de memoria, de construir verdad. A medida que avanza el relato, vamos exhibiendo cómo lo hacemos, empezamos a ver cómo se va construyendo el propio dispositivo del documental. Además, en un ejercicio de contemplación.
-¿Cómo ven los jóvenes una historia que no vivieron?
-Ellos y ellas son ávidos de conocer, les es natural hacerlo, sienten el impulso aunque aparenten desinterés, por momentos. Escuchan atentamente, procesan, ¡sienten!… algunos hasta se proyectan en situaciones como la de violencia explícita que se cobró la vida de una estudiante hace cincuenta años… Se involucran y debaten para luego concluir, con grandeza, en pos de la vida y la tolerancia, que eso no puede repetirse, enfrentándose incluso a la contradicción porque en lo cotidiano la violencia nos rodea y se nos presenta casi como “normal”.
-¿Hubo un casting?
-No. Se quiso trabajar con sus dos hermanas, se les planteó el proyecto y tuvieron un tiempo para decidir. Se seleccionaron a las personas que forman parte del documental por su idoneidad y/o incumbencia. Se trabajó con los y las estudiantes de los últimos años de la cátedra de Teatro del Colegio Nacional Umberto Illia, dependiente de la UNMdP, porque eran los que más cercanos por edad emparentaba con la que tenía Silvia Filler al momento de ser asesinada, dieciocho años, cursaba el primer año de la carrera de Arquitectura. Se convocó un equipo de arte para la reconstrucción del Aula Magna “Silvia Filler” del Rectorado de la UNMdP que tenía experiencia en estos tipos de trabajo.
-¿Cuál es el trayecto a seguir de la película?
-Ahora se está postulando en algunos festivales más, y queremos que como pieza audiovisual tenga un derrotero posible, y pueda darse a conocer lo más que se pueda.
Solicitamos a las Autoridades de la Universidad gestionen un distribuidor adecuado. Además, se prevé que hayan proyecciones de carácter netamente institucional para poderla compartir.
Mientras tanto, con todo el público de la ciudad que lo demanda, tenemos, como entidad pública, la obligación de enseñarlo. En un futuro no muy lejano seguramente estará disponible públicamente en alguna plataforma que se piense adecuada.
-¿Cómo es la experiencia de producir un largometraje desde una universidad pública?
-No tengo en mi caso, pero sí en el caso del director, que cuenta con amplia trayectoria como realizador, experiencia en otro ámbito de trabajo, pero coincidimos el uno y el otro en que producir en una UUNN es diferente.
Hay muchos ítems propios de una producción que en este caso no se tienen en cuenta, más allá que pueden ser identificados y hasta cuantificados, si fuera necesario, tales como honorarios, seguros, sueldos, etcétera, de muchas personas que formamos parte de la institución y es nuestro trabajo.
En el caso particular de la UNMdP, los trabajadores y las trabajadoras no tenemos acceso al uso del presupuesto, pero si lo procesamos y somos los responsables de su imputación correcta, su cierre y balance general, entonces cada vez que hay que hacer una erogación hay que pedirle a la Autoridad y ésta, en la figura que sea, en nuestro caso el Secretario de Comunicaciones y Relaciones Públicas, es la que autoriza y ejecuta el pago. Los pagos no son fáciles en una institución pública, tiene limitaciones formales y hasta de importes finales, sino pasan a licitaciones, esto dificulta y puede entorpecer… pero además, trabajar dentro de una UUNN es una contención muy importante y nos da el resguardo que ello representa. También nos representa una obligación para todos y cada uno de los que hacemos, somos empleados públicos.
Tenemos otros tiempos, el tiempo no genera gastos, como puede suceder en otros tipos de producciones. Entre tanto, pueden pedirnos otros trabajos y hay determinadas rutinas que hay que cumplir. En fin, da seguridades, más que incertidumbres, cuando se conoce el cómo proceder, cuando hay trayectoria y se hace con responsabilidad.
En nuestro caso conformamos un equipo sólido y contamos con excelentes profesionales y técnicos, esto allana mucho el camino. Muchos y muchas han colaborado con el solo hecho de hacer sus trabajos, en muchas oportunidades un poquito más, nosotros proponemos muchas veces “cosas” que jamás se han hecho en una UUNN, al menos en la nuestra. Estamos haciendo camino al andar, somos “creativos”.
-¿Cambia el concepto de memoria mediante un trabajo de esta magnitud?
-Para mí, obligatoriamente; pero lo que creemos que podemos hacer con este cine es construir memoria, de cara al futuro, mirando a nuestro alrededor y pudiendo proyectarnos.
Por Luis Laffargue





