El reestreno de Underground (1995) es una bella noticia. La experiencia cinematográfica de verla otra vez en la pantalla grande se suma a la lista de películas reconocidas o recordadas que regresan al plano comercial. Son treinta años, nada más, nada menos. Novedad para aquellos nuevos espectadores sin acercamiento todavía a la obra. Un clásico para revisitar.
Ganadora de la Palma de oro en el Festival de Cannes en 1995, la película es la historia de un país, la ex Yugoslavia, pero también, por qué no, es el relato común a muchas otras naciones, un espejo, si se quiere.
El comienzo lo cuenta todo: placa negra en pantalla con letras blancas. Se lee Érase una vez un país que tenía como capital Belgrado…. y una fecha: 6 de abril de 1941. Contexto de la Segunda Guerra Mundial. Una banda de música corre por la noche, corren y siguen a los dos protagonistas, mientras hacen vibrar los sonidos de las trompetas (entre otros instrumentos). La sombra proyectada sobre una enorme pared, mientras los hombres tiran por el aire. El poder vuela. Son los primeros segundos, recursos narrativos que se irán desparramando e incrementando en el tiempo esta historia.
Marko y Blacky son muy amigos, buscan un destino. Todo avanza de manera muy burlesca. Debajo de la tierra se esconden algunos de estos seres humanos, mientras la desgracia continúa arriba, aunque no lo sepan, porque ese mundo subterráneo es la nueva verdad. Un paralelismo de espacios, pero también de tiempos. Aparece la manipulación, la mentira, la construcción de argumentos. Por eso, valga la repetición, hay dos terrenos: el arriba y el abajo, el que pisa y el pisado, el que maneja el poder y el que no, el que esconde y el escondido.
Dirigida por el prestigioso Emir Kusturica, las imágenes de esta obra habilitan la reflexión, como cuadros, óleos, poemas y el cine dentro del cine. Metáfora tras metáfora. Tras dos horas y cincuenta minutos, el resultado es poder audiovisual sin dejar indiferente al espectador. Estética pura. Imagen e historia en partes iguales.
Esta gran producción donde el idioma principal es el serbio, muestra una variedad de personajes variopintos: carismáticos, caídos, golpeados, tristes, esperanzados, desgarrados y felices. Gritan, cantan, bailan, se golpean y celebran. El festejo funciona aquí como una sátira. Un grotesco resumiendo algunos elementos históricos de esa historia, de un país que ya no existe. Algo de eso que, por ahí dicen, se menciona como Yugonostalgia, mostrado de una manera muy circense. Hay tanto para decir del film…
Underground es un acto político, pero también estético y social. Interpretada por Miki Manojlović, Lazar Ristovski, Mirjana Joković, Slavko Štimac y Ernst Stötzneresta en los principales papeles, esta comedia negra es una obra que gana interpretaciones y simbología en la “relectura”. Su reestreno ofrece la posibilidad de aportar una nueva mirada y yuxtaponer con la agenda de hoy. Un espejo intacto, sin manchas a sus costados, si se mira el alrededor de cualquier país, nación o república. Habilita la discusión, el valor del cine y la forma de argumentación. Sublime.
Por Luis Laffargue



