Entra en plano una mujer, coqueta. Lleva puesto un vestido beige (o marrón claro)
con detalles bordados en verde manzana. Tiene un peinado prolijo y de sus orejas
cuelgan aros tipo argolla. Camina, mira hacia los costados y se detiene en la puerta
de un edificio. Baja la mirada y busca una llave dentro de su cartera amarilla y sube
la mirada. Al hacerlo encuentra en la acera de enfrente a una muchacha que está
haciendo ejercicio. Esa imagen la ofusca y expresa con su boca una mueca.
Cambia la escena. Interior. La señora llega a un ascensor, donde hay un cartel con
el siguiente título: una sola persona. Ahora, a la espera, también se encuentra la
muchacha que hacía ejercicio. Empieza las dos: subís vos, no, subís vos.
Finalmente, una sube por la escalera (la que hizo el gesto fastidioso), mientras tanto
la otra observa el recorrido de la que sube. Llegan a destino. Se miran de frente. La
que sale del interior le dice llegaste primera. La otra, sin aire, responde: “siempre”.
Esta última entra a su casa. Cae al piso. Primer plano de su rostro. Título en
pantalla: Envidiosa.
“Todo sobre Vicky” es el nombre del primer capítulo de esta serie. Se estrenó el 18
de septiembre en la plataforma Netflix y la protagoniza Griselda Siciliani. Sin
embargo, ese título se queda corto, porque ahí y en los once capítulos restantes
surgen varios temas, acerca de varios personajes.
La sinopsis oficial reza lo siguiente: “Desbordada por la envidia que le provocan las
relaciones de sus amigas y la crisis de los cuarenta, Vicky termina de perder el
control cuando su ex se casó”. Y en ese descontrol surge el ingrediente principal: el
humor, tan sano y necesario para estos tiempos. Entonces, para ampliar un poco,
nos encontramos con una mujer llena de ilusiones y desilusiones, acumuladas en
cuatro décadas. Pero también, esta Victoria puede ser muchas otras Victorias o
Victorios, sin distinción de género. En cierto sentido, universal.

Este audiovisual hace un aporte diferente, o por lo menos poco transitado. Los 40 años como una edad no tan representada, porque a la hora de la ficción quizás es una de las menos elegidas. Es otro tono, otro lugar, otro punto de vista. Interpretada con calidez y naturalidad, y en la piel de Griselda Siciliani, la hace reír y mucho. El personaje fluye y lleva al hombro una historia de resultado agradable, el de un producto bien realizado.
Cómo sigue no amerita mucho spoilear ya que es mejor que el lector, usted, se
convierta luego en espectador de Envidiosa. Se encontrará con idas y vueltas,
amores no resueltos, personas que van y vienen, hechos disparatados. Tanto en los
roles principales como en los secundarios, cada uno en su justa medida. Incluso,
con el correr de la trama, habilita una pregunta retórica: ¿Qué es la envidia?

Hay que destacar momentos particulares pero sin caer en revelaciones. Los encuentros de Victoria y su psicóloga, las escenas de esta suerte de heroína con su hermana (encarnada por una impecable Pilar Gamboa) y los momentos de Esteban Lamothe, uno de los coprotagonistas, cuando él mantiene vínculo con la familia de origen chino. Todo muy bien reflejado en una correcta y articulada estructura. Como el guion, escrito por Carolina Aguirre, presentando diálogos naturales, sin caer en artificios, bajo la dirección de Gabriel Medina.
La totalidad de la serie tiene un ritmo. Incluso se puede pensar que la comedia le
da, levemente, paso al melodrama a medida que nos acercamos al final. Con un
elenco de figuras conocidas, lo completan, entre otros, Benjamín Vicuña, Martín Garabal, Violeta Urtizberea, Bárbara Lombardo, Marina Bellati y Susana Pampín. Envidiosa es fresca, tiene gracia y seguramente sea una de las mejores interpretaciones de Siciliani en su carrera. Para reflexionar sobre los temas
dispara la historia. Da “envidia” lo bien escrita que está. A propósito, ¿Usted
envidia algo?
Por Luis Laffargue



