Enamorarse en Teherán

Un pastel para dos
Mirada Distribution / Analía Sánchez - Comunicación & Prensa

Mahin vive sola en su casa, en un espacio ordenado, agradable y hogareño. A Mohín no le gusta que la despierten a la mañana cuando duerme, lo dice mientras está acostada en su cama, en una conversación telefónica. Mohín enciende un cigarrillo sentada enfrente a la mesa de su comedor, mientras toma una infusión. Mahin riega las plantas de su patio, algo que la hace feliz, sabremos más tarde. Mahin va al mercado y al terminar de hacer las compras, en una conversación con un taxista que la lleva de regreso a su barrio, nos informaremos que tiene visitas al día siguiente: sus amigas, señoras mayores. Mahin cocina. Mahin mira televisión. El contexto de la mujer se entiende a la vista como una rutina marcada, sin demasiados sobresaltos, acompañada por el silencio, muchos pensamientos, seguramente, y sus objetos. Finalmente, al día siguiente, las chicas están sentadas alrededor de la mesa, comiendo. Se ríen, hablan, la pasan bien. Por el significado de sus expresiones la comida sabe bien; es casera, cocinada con cariño, lógico. Ahí la película revela la soledad acumulada de Mahin, su marido ha muerto hace treinta años y su hija está lejos.

Al otro día, ella saldrá de paseo y, como ilustran las imágenes, en la búsqueda de algo. En este caso se puede traducir en compañía, matar el aburrimiento, pasar las horas; el viaje de una heroína que, sin serlo en términos literarios, se convierte en una dama rompiendo algunas reglas de su fuero interno, de la sociedad patriarcal, porque estamos en Teherán, Irán, donde culturalmente el rol de la mujer es muy diferente a occidente, donde las apariencias son más importantes que otras cosas, donde hay una “policía de la moral”, hay un mundo donde la vida privada y la vida pública son valoradas por la misma vara, donde, tal vez, en lugar de una cámara digital custodiando la vida de los demás, la cámara es moral. Pero algo impulsa a Mahin a salir de su hermetismo: conoce un hombre; de su edad también, un taxista, pero este es otro. Ahí comienza el núcleo central de la trama y se desprenden los vastos temas y reflexiones: la construcción de un vínculo, el secreto de los deseos, la revolución de los sentimientos, las sonrisas verdaderas, la aventura desconocida, las cosas ocultas, etc. Pensar Un pastel para dos (2025) como un retrato de la soledad individual es una de las primeras interpretaciones, pero fundamentalmente radica en qué hacer con ella.

Dirigida por Maryam Moghaddam y Behtash Sanaeeha este film iraní tiene una mirada dulce y conmovedora, pero amarga también. Protagonizada por Lili Farhadpour y Esmael Mehrabi, esta obra es
una bella historia, un verdadero acto político. Esta comedia/drama/tragicomedia (como señalan algunos) es preciosa como una rosa, pero tiene una espina que lastima.

 

Por Luis Laffargue

Reseña
Calificación
enamorarse-en-teheran Mahin vive sola en su casa, en un espacio ordenado, agradable y hogareño. A Mohín no le gusta que la despierten a la mañana cuando duerme, lo dice mientras está acostada en su cama, en una conversación telefónica. Mohín enciende un cigarrillo sentada enfrente...