Chau Buenos Aires

Chau Buenos Aires
Cinetren

La película dirigida por Germán Kral tiene alma de tango, dentro del género comedia, y tono costumbrista. Anclada en un contexto histórico argentino, y un dejo a melancolía, perfectamente impresa en la mirada de sus personajes. La producción posee una suma de componentes que hilvanan la trama, hechos que, por momentos son predecibles.

La sinopsis oficial dice así: “Buenos Aires, noviembre de 2001. Argentina atraviesa (una vez más) una de las peores crisis económicas y sociales de su historia. Julio Färber (45), cansado de no tener nunca un peso, está decidido a emigrar con su madre y su hija a Europa, dejando atrás su zapatería, su barrio de Nueva Pompeya y su querido grupo de tango. Pero la vida parece conspirar una y otra vez contra su decisión…”

La interpretación de esta crítica agrega su punto de vista. Tenemos en frente, en la pantalla, una historia de amor, en el sentido que usted se puede imaginar: amor por las raíces, las costumbres, las cosas cotidianas, sobre las decisiones y la siempre presente soledad. Un protagonista con mirada triste mientras toca su bandoneón lleva adelante el desarrollo narrativo. Hay que aclarar: Diego Cremonesi, Julio, estuvo un año practicando el instrumento musical. En las imágenes se nota. Se siente.

Ambientaciones logradas, estética porteña y sus clásicos, como el bar, por ejemplo. Así como La Grande Belleza se impregna de Roma, Chau Buenos Aires (2023) lo es al barrio porteño, salvando las distancias, claro.

La película tiene un ritmo construido de a ratos lento, acaso necesario para generar esa atmósfera de aquel 2001, catastrófico, pero que funciona como uno de los temas de la historia. Por momentos, la música con su tiempo y pausa detiene el film. En pasajes muy necesarios, en otros no tanto.

El humor que se intercala entre el tango da aire a la tragedia de aquellos personajes que interpretan, tal vez, tantos argentinos juntos. En ellos hay un espejo de una sociedad de dos décadas atrás. Casi imposible no imaginar escenarios parecidos con la actualidad o el futuro cercano.

La historia cierra en todas sus aristas. Un esquema de cine clásico con imágenes clásicas de la capital argentina: el río, el tachero, el bar, el tango, las puteadas al bajar de un auto, la argentinidad al palo. Imágenes de archivo seleccionadas por el mismo director, quien vive en Alemania y ha realizado trabajos para la televisión y el cine documental de ese país, y que después de 20 años pudo concretar esta idea.

En la información de prensa señala lo siguiente: “Yo creo que el cine debe entretener y al mismo tiempo conmover al público. Ese fue mi objetivo con Chau Buenos Aires. Lograr que los espectadores rían, se emocionen, lloren y vuelvan a reír viendo en la pantalla la historia de Julio y sus amigos. Una historia divertida, emocionante, romántica y trágica a la vez. Muy argentina y tan universal al mismo tiempo”. Acto conseguido en escenas que funcionan como estereotipo del porteño.

Está protagonizada por Diego Cremonesi. El resto del reparto lo integran Marina Bellati (impecable en su rol), Carlos Portaluppi, Manuel Vicente (bello personaje), Rafael Spregelburd, Mario Alarcón, Luis Ziembrowski y David Masajnik (muy gracioso), entre otros. Pertenece al género comedia social y tiene una duración de 93 minutos.

Tras su paso por una serie de presentaciones por festivales y funciones en Austria, Suiza y Alemania, llega a estrenarse en su tierra de rodaje y le dice Hola, Buenos Aires.

Al final, el mensaje, infaltable. Pero es mejor que usted lo interprete.

 

Por Luis Laffargue

 

 

Reseña
Calificación
chau-buenos-aires La película dirigida por Germán Kral tiene alma de tango, dentro del género comedia, y tono costumbrista. Anclada en un contexto histórico argentino, y un dejo a melancolía, perfectamente impresa en la mirada de sus personajes. La producción posee una suma de componentes que...