La inteligencia artificial y su futuro desierto

Futuro desierto
Netflix

Futuro desierto (2026) es una serie dirigida por los argentinos Lucía y Nicolás Puenzo, estrenada el viernes pasado en la plataforma Netflix. Contemporánea con uno de los temas más debatidos e inciertos de los últimos años, esta producción mexicana expone su propia mirada acerca de la Inteligencia Artificial.

En el episodio se encuentra Alex (José María Yazpik), un padre viviendo con sus dos hijos en Chiapas, México, llegado no hace mucho de Estados Unidos, con el motivo de representar y supervisar los lineamientos del proyecto en curso. Como se dice en un diálogo “probar prototipos en ambientes domésticos”. Una nueva tecnología en vías de revolucionar todo. Y detrás de eso hay una empresa, Fuzhipin, pero en realidad es un sistema operando por intereses individuales y colectivos.

La iniciativa central consiste en la puesta en práctica de los ANBIs (Agentes No Biológicos): androides con alma y fisonomía de humanos. Un proyecto nacido bajo la idea de esa esposa y madre ausente, Sara (Karla Souza), una prestigiosa científica de datos fallecida 8 años atrás. Pero antes de morir, creó uno de esos “robots”, incluso con rasgos de su voz, de sus recuerdos. Se trata de una mujer, llamada María (Àstrid Bergès-Frisbey), al “cuidado” de los tres varones. También aquí se presenta uno de los conflictos narrativos principales, con sabor a pregunta: ¿Por qué adquirir/comprar/utilizar este tipo de IA?

Con el avance de la narración los ANBIs se presentarán con funciones específicas, entrenados y con un determinado propósito, por ejemplo, un matrimonio adquiere un androide, similar a su hija muerta, con la excusa de aliviar el duelo; o por lo menos así lo explica esa empresa; incluso hasta se puede calibrar el nivel de sonrisa de la niña.

El avance del relato, amén de los ejes narrativos como muchas historias, donde no falta el amor, el suspenso, superación del duelo, conflicto con comunidades y egos (por momentos recuerda a Frankenstein, de Mary Shelley), en realidad es un puente para pensar qué hay del otro lado. Desde luego, a estas alturas del 2026, no es nuevo. Pero el argumento permite encontrar un punto de vista interesante para discutir.

En una entrevista al medio GPS Audiovisual, Lucía Puenzo comentó que la idea original fue pensada para ser filmada en Argentina, en la Patagonia. Pero por cuestiones de instancias y búsqueda de apoyo finalmente fue reescrita y adaptada con una nueva versión.

Futuro desierto como audiovisual, como historia y con esta geografía funciona como un mapa conceptual. De aquí parten varias flechas en modo de interrogantes: el dilema de si la IA puede permitirse sentir en algún momento, el miedo a la reprogramación a sí misma, si finalmente hace el bien o el mal. Un panorama alentador/desalentador, con la dependencia pura y exclusivamente del humano.

Por Luis Laffargue

Reseña
Calificación
la-inteligencia-artificial-y-su-futuro-desierto Futuro desierto (2026) es una serie dirigida por los argentinos Lucía y Nicolás Puenzo, estrenada el viernes pasado en la plataforma Netflix. Contemporánea con uno de los temas más debatidos e inciertos de los últimos años, esta producción mexicana expone su propia mirada acerca...