Si bien hemos visto series que desarrollaron personajes incluidos en películas de Star Wars, ahora se nos presenta el camino inverso. Tras el éxito de la serie The Mandalorian en 2019, y luego de dos temporadas más (2020 y 2023), llega a los cines Star Wars: The Mandalorian and Grogu (2026). Esto representa el regreso de la saga a la pantalla grande tras el fracaso de Star Wars Episodio IX: el ascenso de Skywalker (2019).
La película se sitúa temporalmente en los años posteriores a la caída del Imperio Galáctico cuando el mandaloriano Din Djarin/Mando (Pedro Pascal) y su aprendiz Grogu han decidido trabajar para la Nueva República cazando a antiguos oficiales imperiales -convertidos en señores del crimen- para ser juzgados. Con este contexto, y en el marco de la construcción de una alianza entre la República y el Clan Hutts, la coronel Ward (Sigourney Weaver) les encarga una nueva misión. Los protagonistas, deciden no cumplir lo acordado con los Hutts, y estos toman represalias que devienen en la captura de Din Djarin/Mando. A partir de este momento, comienza a tomar un fuerte protagonismo la figura de Grogu quien deberá buscar y cuidar a su compañero: “Los viejos protegen a los jóvenes, y luego los jóvenes protegen a los viejos. Ese es el camino”.
Está entretenida y dinámica película dirigida por Jon Favreau nos muestra una clásica aventura de Star Wars pero, en esta ocasión, con una trama simple y lineal que deja gusto a poco. Las escenas de acción están muy bien logradas y los efectos visuales también. The Mandalorian and Grogu es un cóctel de aventura, acción, ternura, humor y, por supuesto, cuenta con guiños para los fanáticos de la saga. Aunque su ponderación puede ser ambigua, destacamos que es una película que no necesita ningún conocimiento del universo de Star Wars. Esto le da margen para ser una puerta de entrada a este fantástico mundo, pero, a la vez, un tinte comercial.
Por Jorge Fabián



