Desde el estreno en 2008 de la serie animada Star Wars: La guerra de los clones (Star Wars: The clone wars) producida por Lucasfilm, esta fórmula de expandir los sucesos ocurridos en «una galaxia muy muy lejana» ha sido un éxito. Con mayores y menores niveles de aprobación por parte de los fanáticos, y diferentes formatos que incluyen el animé japonés; estos “dibujos animados” revolucionaron Star Wars.
El pasado 6 de abril se estrenó por la plataforma Disney Plus una nueva serie animada: Star Wars: Maul – Lord de las sombras (Star Wars: Maul – Shadow Lord) que se ubica temporalmente un año después del final de la Guerra de los Clones. Esta trata sobre cómo Maul intenta reconstruir el sindicato criminal que lideraba antes de su captura, y posterior escape, en el contexto de la implementación de la «Orden 66». A la vez, busca vengarse de los líderes de las distintas facciones del sindicato que lo abandonaron y también de su antiguo maestro Darth Sidious.
Por otra parte, encuentra la posibilidad de atraer a una nueva aprendiz jedi (Devon Izara) que sobrevivió junto a su maestro (Eeko-Dio Daki) a la «Orden 66» y se encuentran ocultos en Janix, un planeta al cual aún no ha llegado el Imperio Galáctico, pero que lo hará tras la aparición de Maul.
La serie cuenta con diez capítulos que se estrenaron de a pares durante cinco lunes, coincidiendo los últimos con el «Día de Star Wars». Un elemento a destacar son las peleas con los clásicos sables de luz que le dan un buen ritmo a la serie. Los episodios duran menos de 25 minutos y dejan gusto a poco provocando en el espectador la ansiedad de que comience la siguiente semana.
Se puede decir que, en términos generales, los capítulos van de menor a mayor siendo los últimos memorables. Si bien la serie tiene un final correcto, los fanáticos ya están esperando la segunda temporada pero más aún el estreno de Star Wars: Mandalorian y Grogu (Star Wars: The Mandalorian and Grogu), el próximo 21 de mayo.
Por Jorge Fabián





