Louise Violet

Madame Violet
CDI Films / Analía Sánchez - Prensa & Difusión

Madame Violet recibe una propuesta concreta y acepta. Arriba a un pueblo, pequeñito, en el medio del campo, en el interior de Francia, en los años 1880 aproximadamente, cuando la educación era obligatoria por ley. La mujer baja de una carreta, con sus pocos bártulos y el peso de un personaje a descubrir. A unos metros, debajo de un árbol, un niño la mira. Ella camina por una huella, entre los cultivos, paisajes y el entorno del lugar. Llega a destino: un puñado de casas, ubicado en una colina, y con una iglesia, como el edificio más alto. Tiene sed y se detiene en un bebedero a refrescarse. A los segundos, otra mujer, lugareña, viene en busca de agua con un balde; la recién llegada dice, como cortesía, “bonjour”, más una pregunta, sin obtener respuesta.

Poco a poco se descubre el espacio, aparecen el resto de los personajes, apáticos, distantes, sin cara de buenos amigos. Sin embargo, no hará declinar a Madame Violet en su misión: ser la nueva maestra. Pero Violeta, así su nombre, así el título de la película, enfrenta en el devenir de la trama las adversidades lógicas de su destino y lograr alcanzar su objetivo.

El film se plantea con una estructura clásica, donde el espectador intuye que en determinado momento sucederá algo; en ese sentido el relato ofrece una elegante previsibilidad. Además de sospechar sobre los secretos de Louise, misteriosa de a ratos, con sus cartas, sus miradas y respuestas. El guion con giros simples genera un interés constante en la historia, porque se esbozan aquí un sinfín de temas, a la de ser un retrato de época.

La educación se mantiene como un pilar fundamental a lo largo del argumento; incluso, el valor de aprender ofrece una lectura política/contemporánea en relación a nuestros días, un contrapunto con el rol de la docencia en ciertos contextos. Pero también en este audiovisual se abren paso, en no menos importancia, el concepto de progreso (con el registro fotográfico), el rol de comunidad, el sentido de pertenencia y la comunicación (el valor de las cartas).

Dirigida y escrita por Éric Besnard, protagonizada por Alexandra Lamy, la acompañan en el reparto Grégory Gadebois, Jérôme Kircher. A lo largo de sus 108 minutos se obtiene como resultado una obra agradable a la vista y profunda en la conexión de sus detalles.

Madame Violet (2024) es un espejo de ayer para repensar la enseñanza contemporánea y el rol de las instituciones. En una de las cartas que Louise escribe, se escucha su voz con una pregunta como posible resumen de la narración fílmica y de nuestras propias narraciones actuales: “¿Cómo podemos construir una sociedad mejor si nadie quiere aprender?”.

Por Luis Laffargue

Reseña
Calificación
louise-violet Madame Violet recibe una propuesta concreta y acepta. Arriba a un pueblo, pequeñito, en el medio del campo, en el interior de Francia, en los años 1880 aproximadamente, cuando la educación era obligatoria por ley. La mujer baja de una carreta, con sus pocos...