Arj (Aziz Ansari) es un hombre desafortunado. Trabaja haciendo todo lo que las personas no quieren, la plata no le alcanza y duerme en su auto. Tiene una vida que, según él, no vale la pena ser vivida. El ángel Gabriel (Keanu Reeves) nota las dificultades a las que Arj se enfrenta día a día y decide darle un respiro: intercambia su vida con Jeff (Seth Rogen), un tech-bro millonario, para demostrarle que la felicidad no se mide en dinero y su vida es valiosa a pesar de las complejidades. Sin embargo, Arj no actúa como Gabriel esperaba.
Considerando que uno de los personajes principales del film es un ángel, uno podría pensar que se trata de un relato poco realista. Pero no lo es. La película no trae un mensaje innovador, pero nos invita a una charla pertinente. Esta comedia, escrita, dirigida y protagonizada por Ansari, retrata las problemáticas del mundo moderno en 98 minutos. Inestabilidad laboral, desigualdades estructurales y vidas marginales. Este es un terreno en donde el director se siente cómodo y se luce, como vimos en la serie Master of None (2015), que abarca una temática similar.
La película está muy bien llevada por las actuaciones de Ansari, Rogen y Keke Palmer. Particularmente, creo que quien más desentona es Reeves. Si bien está la idea del “ángel humanizado”, con trabajo, errores, frustraciones y tiene una presencia escénica graciosa, la dirección actoral de su personaje difiere mucho del código del resto. Considero que hubiera sido más acertado darle otras características que lo inserten de forma natural en el universo con el que se trabaja.
La sensación general que te deja Cuando el cielo se equivoca (Good Fortune, 2025) es reconfortante. Tiene diálogos humorísticos brillantes y actuaciones en lo general bien llevadas. Es un retrato cómico de la actualidad socioeconómica, en la que los latinoamericanos podemos vernos fácilmente reflejados. Una experiencia disfrutable para los espectadores, que asegura risas y una sonrisa a la salida de la sala.
Por Martina Otamendi De Ruggiero



