Desde la primera película estrenada en 1993, las distintas entregas de esta historia tienen como denominador común que el espectador se sumerge en un escenario en el que ya sabe lo que va a encontrar. Pero como cada una presenta sus particularidades, resultan atrapantes y aportan algo nuevo a este mundo en el que es creíble que los dinosaurios convivan con los humanos.
Cuando la operación secreta que incluye a Zora Benett (Scarlett Johansson), Duncan Kincaid (Mahershala Ali), Henry Looms (Jonathan Bailey) y Martin Krebs (Rupert Friend), se cruza con el pedido de auxilio de una familia cuya expedición en bote fue volcada por dinosaurios acuáticos merodeadores, todos terminan varados en una isla prohibida que albergó una instalación de investigación de Jurassic Park.
Dirigida por Gareth Edwards, Jurassic World: Renace (2025) tiene un argumento con aristas que la asemejan a sus antecesoras, como por ejemplo las infaltables persecuciones por parte de los gigantes prehistóricos; pero con un elenco renovado. Un condimento que le aporta algo de novedad, en el que se destaca la química entre Johansson y Bailey. Además de la naturalidad y el carisma de Ali.
En especial, la esencia de Jurassic World: Renace recuerda mucho al primer film: protagonistas que se esconden debajo de los autos (y en este caso también botes) para no ser vistos; tratar de llamar la atención de los animales con bengalas; la escena en la que descubren a los dinosaurios de cuello largo y herbívoros, mientras se escucha la inconfundible melodía de John Williams.
Volver a Jurassic Park siempre es una propuesta que atrae. Al menos para los que crecieron con esta saga que sigue siendo efectiva. Acción y aventura asegurada, con una producción que continúa sorprendiendo.
Por Jimena Díaz Pérez



