Faro

Faro
Mr. Miyagi Films / Vista Sur / CCA Comunicaciones

Las primeras imágenes se corresponden con la de vacaciones soñadas: sol, sonrisas, mar, un barquito, la calma y la felicidad de una familia joven. Todos felices. Hasta que sucede la tragedia. La madre se muere (no vamos a decir cómo). Padre (Hugo Silva) e hija (Zoe Arnao) quedan solos y tristes e intentarán sobrellevar la situación de la mejor manera posible.

Durante los primeros minutos de Faro, como sucede en muchas estructuras clásicas de cine, se presentan los personajes y el contexto, para indicar que alguna vez fueron felices y que, con el correr de la película, se sabrá que no volverán a serlo.

Ambos llegan a un faro, propiedad de la familia. Y en ese lugar la adolescente comienza a tener pesadillas. La convivencia se complica y ninguno de los dos están a gusto en el lugar.

Esta ópera prima, de la directora española Ángeles Hernández, intenta ver la luz del faro, pero queda a la deriva en un mar cargado de lugares comunes. Las acciones se tornan predecibles y no hay grandes sorpresas. El terror más bien queda en el fondo del océano con los corales, haciéndoles compañía.

Con respecto a su film, en la información de prensa, la realizadora ha dicho lo siguiente: “Faro es un relato de terror íntimo con una visión femenina. Es una película sobre el miedo a la pérdida, sobre cómo se enquistan los sentimientos y la culpa que nos atormenta. La película me permitió usar técnicas del terror para contar un drama familiar sobre la depresión después de la pérdida de un ser querido y sobre miedos muy humanos como el de ser una mala hija o no superar el trauma».

En relación a lo marítimo, hay un punto muy a favor de la película, acerca de cómo la naturaleza puede ser un elemento dañino, incluso terrorífico. Una vuelta de tuerca para los seres acuáticos. Fantasmalmente el lado B de otro mundo.

Visualmente hay que rescatar algunas imágenes interesantes, a la par de los paisajes reales, con planos aéreos muy bonitos. Las pesadillas tienen un buen concepto estético, logradas. Hay grietas en distintas texturas, creíbles. Elementos fantasmales que aportan algo del género de terror. Son contextos que merecen ponerse en un bote de madera y que se salven del naufragio.

Las actuaciones funcionan, pero tampoco son trascendentes y memorables, con gestos y expresiones exagerados. Pero claro, el guion tampoco acompaña. El papá y la hija hacen lo que pueden en este recóndito lugar que provoca más poesía que miedo.

La obra tiene personajes secundarios poco desarrollados y con nudos complejos, atados forzosamente a la estructura narrativa para dar sentido a la obra, y que merecían conocerse más, como familia que vive en el pueblo pesquero. Y ahí el terror se hunde, como un Titanic.

Completan el elenco Sergio Castellanos, Irene Montalá, Mariana Álvarez, Noelia Balbo, Álvaro Urtizberea, Nicolás Espinosa y Camila Romagnolo. La película es llevadera, para pasar el rato. Porque la luz de Faro tampoco ilumina tanto. Y ahí, adentro del agua, uno puede quedarse perdido.

 

Por Luis Laffargue

 

 

Reseña
Calificación
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