La película dirigida por Kôji Fukada es un dramón, literalmente. Como para arrancar y poner sobre la mesa con qué se van a encontrar. Tal vez se hable del film en términos de relaciones humanas, el amor, los vínculos, las emociones más un largo etcétera. Es todo eso, sí que está en todas partes y al mismo tiempo en este universo.
La historia narra algo tabú, si quiere, un tema que no siempre engancha al espectador para asistir a la sala; más bien a veces lo repele. Se trata acerca de la muerte y el dolor que provoca, narrativa ya muchas veces vista, y de las consecuencias generadas a partir de esa situación, de los sentimientos perdidos, de cómo resurgir, de cómo afrontar la vida, del pasado, de las personas que van, desaparecen y vuelven.
Love life (lo que fuimos vive siempre, reza debajo del título principal) es también una obra orientalmente universal, a cargo de un ritmo, gestos y costumbres diferentes a occidente; nada nuevo. Sin ir más lejos, hay un velatorio, un acontecimiento cultural.
Hay una mamá que vive con su hijo y su pareja, pero ese hombre no es el padre del niño. Estamos en el cumpleaños de la criatura. Vienen sus abuelos, que en realidad no son, pero el hombre parece un poco reticente al afecto. En cambio, la abuela lo quiere, lo abraza, sin dejar de pasarle factura a su nuera a quien, en un movimiento rápido y al oído, le dice a la protagonista de la cinta: “cuando puedas danos un nieto”.
También en esa jornada festiva es el natalicio de ese hombre un tanto parco. Hay toda una preparación al respecto. Sucede algo. Triste. Doloroso. Horrible. Imagen fuerte. Imposible de olvidar. Imposible de decir en este momento porque es un gran spoiler. Momento narrativamente dramático, el punto de giro que nos permitirá ver el dolor más profundo a través de la mirada japonesa.
Love life es cruda, pero llevadera, amable por momentos, esperanzadora tal vez para cierto tipo de público. Una historia de superación, como se suele decir hoy. Y si bien los personajes no están perdidos en Tokio, encuentran lentamente su camino, la nueva forma de rehacer su vida.
El elenco que forma parte de la historia está encabezado por Fumino Kimura, Kento Nagayama, Atom Sunada, Marika Yamakawa y Akari Fukunaga.
Amor y vida, una metáfora, que sabe a lugar común, pero con otro enfoque, más cultural que cinematográfico. Llevadera. Para pensar.
Por Luis Laffargue



