La esperada epopeya Duna: Parte Dos se estrenó ayer en las salas comerciales argentinas. Un título muy esperado por el público que aplaudió la primera parte en el 2021, cuando ganó seis premios Oscars y tuvo un gran éxito comercial. Esta segunda parte llega también con un elenco estelar y promete convertirse en uno de los sucesos cinematográficos del 2024.
La sinopsis oficial señala «Duna: Parte Dos explorará el viaje mítico de Paul Atreides mientras se une a Chani y los Fremen en una guerra de venganza contra los conspiradores que destruyeron a su familia. Al enfrentarse a una elección entre el amor de su vida y el destino del universo conocido, se esfuerza por evitar un futuro terrible que solo él puede prever«.
La historia dispone de varios elementos, conjugando distintas narrativas y estéticas. El espectador encontrará guerra, odio, viajes, gusanos de arena, elixires vitales, mundo distópico, venganza y, lógico, un poquito de amor. Pochoclera 100 x 100.
El resultado es un espectáculo visual de más de dos horas y media, efectos especiales, aventura y entretenimiento, acompañada por una tensión sonora constante, casi como un protagonista más. Una obra que se podría enmarcar mayormente en el género de ciencia ficción, y donde los fans de la primera parte posiblemente no se sientan defraudados con esta continuación.
La construcción de esta producción audiovisual recae en la forma clásica de contar la historia. Disfrazada con una trama que mantendrá atento al espectador en este viaje que hace su protagonista (Timothée Chalamet). Un guion que tiene mucho que de la ya utilizada tantas veces estructura del “camino del héroe”. Mundos varios, aristocracias, guerreros y formas de un futuro imaginado adornan aquello que no parece clásico.
Un usuario en X (Twitter) mencionó que Duna se convertiría en una suerte de La guerra de las galaxias con el tiempo. El comentario se entiende como una especie de entronización de la obra en un futuro clásico del cine. Y tiene con qué, porque la película tiene contenido, reparto y tecnicismo logrado. Hay tela para cortar, porque con ella el debate es inevitable.
Algo más para destacar en ese armado cinematográfico, son los modos en que los colores plantean mundos diferentes. Lo cálido (los buenos) y lo frío (los malos), o lo claro y lo oscuro; un clásico del séptimo arte. Aspecto con el que podrían hacerse referencias audiovisuales, lejanamente, a una de las creaciones de Leni Riefenstahl, la directora alemana, desde el concepto de puesta en escena. Una forma de cómo mostrar el mal.
Con un reparto encabezado por Timothée Chalamet, llevando su heroísmo hacia adelante, verosímil, correcto, pero no más que eso. Lo secundan Zendaya, quien en el poster parecía que tendría un mayor protagonismo. Cuestiones de marketing.
Entre otros actores reconocidos están Rebecca Ferguson, muy fría, posiblemente uno de los mejores personajes, Josh Brolin, Florence Pugh, Dave Bautista, Christopher Walken, Léa Seydoux, Souheila Yacoub, Stellan Skarsgård, Charlotte Rampling y Javier Bardem. Y un cameo, una sorpresa, que si se dice, deja de ser sorpresa. O tal vez ya no lo sea al momento de redactar este texto.
La película está basada en el bestseller Duna, de Frank Herbert, fue dirigida por Denis Villeneuve y producida por Warner Bros. Pictures y Legendary Pictures. “No estás preparado para lo que está por venir” es el gancho publicitario. Parafraseando a ese slogan, usted, lector, ¿Está preparado para lo que está por ver?
Por Luis Laffargue



