Milagro

Milagro
©The East Company Productions / Mirada Distribution

La película rumana dirigida por Bogdan George Apetri tiene en su haber un par de palmares y el paso por festivales de cine internacionalmente reconocidos. Posee la gran construcción de un drama que mantendrá en tensión al espectador, no solo por cómo se plantean los hechos, sino por el mensaje. Es, además, un texto sutil.

La historia de Milagro (2023) muestra a una monja vestida de negro. Está en una habitación, en un convento del interior, o eso parece suponerse. La primera imagen es un reflejo del agua, donde se la ve a la joven religiosa. Incluso parecen caer dos gotas, lo que hacen suponer el llanto. Complementan el cuadro una flor, una ventana, luz gris. La figura del doble. Un posible anticipo, un espejo del resultado final. Dependiendo desde la perspectiva con que se mire la película, claro.

Luego un movimiento de cámara. Vemos una habitación austera, en la que hay pocos muebles, una vela encendida, un Jesucristo y una cálida luz. Entra una compañera del lugar y lo primero que dice “Es tarde”. A los minutos, la joven que estaba llorando se va.

¿A dónde va esa joven monja? Ella mira a su alrededor para que no la vean. Observa. ¿Por qué va en un taxi con esas personas? Lo que pasa en Rumania, pasa en todas partes, como el movimiento de 360 grados que marco uno de los picos de tensión, el momento de quiebre.

La banda sonora no es una cuestión menor, ya sea desde lo técnico y los elementos que la componen como el diálogo. Pero también la presencia de la radio cuando los personajes están dentro de un coche. Porque estos personajes escuchan. Un elemento narrativo que parece hablar más de Rumania, como idea idiosincrática, que como un artificio más.

Están los temas: la religión, la tradición, la familia y también la mentira, implícita en ambos casos. Está todo resumido en un tiempo lento, tal vez el de la película, un logro. Inmerso en lo que le sucede a la muchacha que se llama Cristina.

¿Y quién es esa joven? ¿A quién llamaba que no la estaba atendiendo por teléfono? ¿Por qué hay tanto hermetismo? Luego la vemos caminar, salir de un convento que tiene un precioso jardín, en todo caso una belleza externa, una puesta en escena. El resultado es la maravilla de la trama, oculto y revelado cuando es necesario, sobro todo para seguir reflexionando sobre las crueldades que nos rodean.

La forma en que está filmada no pasa desapercibida. El plano no es una cuestión menor, como comentó su director: “La decisión de rodar cada escena de Milagro como un plano secuencia largo no vino desde fuera de la película; al contrario, surgió de su corazón, de su núcleo más íntimo. Rara vez -o nunca- imagino planos y movimientos de cámara cuando escribo el guion, pero en este caso particular, supe desde el principio que la película requiere estas secuencias ininterrumpidas donde el tiempo fluye sin obstáculos y nunca es manipulado por cortes”. La ausencia de cortes permite entrar en detalle, de tomar conciencia de todo lo que puede suceder mientras se desarrolla el conflicto, los movimientos de sus personajes, el viento, los animales. Sabrá cuando la vea de lo que se está hablando aquí.

¿Qué es Milagro? Ni más ni menos que una obra audiovisual cargada de suspenso, con actuaciones verosímiles, mostrando otro buen ejemplo de buen cine rumano con un elenco que encabezan Ioana Bugarin, Emanuel Pârvu, Cezar Antal, Ovidiu Crișan, Valeriu Andriuță.

 

Por Luis Laffargue

 

 

Reseña
Calificación
milagro-3 La película rumana dirigida por Bogdan George Apetri tiene en su haber un par de palmares y el paso por festivales de cine internacionalmente reconocidos. Posee la gran construcción de un drama que mantendrá en tensión al espectador, no solo por cómo se plantean...