Los inoportunos (2022) es una película cordobesa que se estrenó el 8 de diciembre a través de la plataforma cine.ar. Enmarcada en el género comedia, el film es una buena oportunidad para indagar en producciones llevadas a cabo por fuera del ámbito de Buenos Aires, con otros rostros, tonos y ritmos. Está dirigida por Ismael Zgaib y protagonizada por Santiago Zapata y Paula Belli.
La historia tiene un protagonista indiscutido. Se llama José María y tiene aspecto bonachón, amable, algo tímido, y lleva el teje y maneje de las acciones. En la primera imagen de la obra lo vemos a él, en una noche de invierno, abrigado, escuchando música con su walkman. En esa escena también hay un aviso estético: son los primeros años de los 90. Después aparecerán diferentes elementos icónicos de esa época.
Después aparecerán un entramado de personajes muy distintos unos de otros, e irán complicando la noche del joven, quien, por cierto, tendrá una cita con Laura, una chica por la cual siente atracción; o por lo menos eso es lo que sus gestos permiten distinguir. Y a la espera de ese encuentro suceden cosas impensadas e inoportunas (y no tan inoportunas). Incluso algunas parecen homenajes a situaciones comunes en el cine: caminar de un lado a otro mientras se está nervioso, o lo que el límite del cuadro permita caminar. Surgirán familiares, amigos y vecinos, un combo explosivo para situaciones de enredo.
Los inoportunos es muy interesante por un tema en particular: la comunicación. Y no nos referimos a la cuestión de emisor/receptor y el esquema básico comunicativo. Sino más bien a cómo la tecnología de la comunicación de esa época, o de todas las épocas, puede incomunicar más que comunicar, es decir, cómo los dispositivos formaron parte de un tiempo, y, a la vez todos los tiempos. Y que, “afortunadamente” sirven como justificativo para escenas cómicas.
En ese sentido, el planteo de la película puede ser de una gran nostalgia para los que vivieron durante los años argentinos de “pizza y champagne”.
Se habló de este film acerca de su estética, rubro artístico que, por cierto, es un logro; colores, sonidos, vestuario están muy cuidados, casi como el fuerte de esta producción. Y hasta se puede hablar del modo de actuar, sobre todo en algunas expresiones que recuerdan a momentos de telenovelas y el estereotipo de los personajes. En ese contexto tal vez haya pausas un tanto extensas o expresiones mínimas poco acertadas.
Lo cierto es que usted, estimado lector, se encontrará con un producto bien hecho, un aire de frescura para la escena nacional. Cortita y al pié, de solo 70 minutos, disfrute del audiovisual cordobés, por si no conoce otras producciones de esa provincia.
Por Luis Laffargue



