A long time ago, in a Galaxy far far away
El bien y el mal, la fuerza y el lado oscuro, la República y el Imperio se dan cita en la nueva Star Wars. Más Disney que nunca. Creemos que ese debería ser el título.
Con la sensación de haber sido producto de los laboratorios marketineros más grandes y perversos del mundo (¿Disney es eso, no?) y con la certeza que se busca agradar absolutamente a todos, en Star Wars: Los últimos Jedi (2017) pasa todo lo que uno espera y más. Al margen de lo pretencioso de la propuesta, Disney lo logra y es imposible que no sigamos amando Star Wars. Con guiños sólo para entendidos, reencuentros inesperados, diálogos descontracturados y chistosos, imágenes realmente sublimes, la mejor banda sonora de la historia del cine (me refiero a la original) y , como si fuera poco, mucho laser y diálogos profundos se apuesta a ir por todo y como ya lo sabemos… se gana.
En esta entrega dirigida por Rian Johnson, Rey intentará convencer al maestro Skywalker –la mejor versión de Luke- de que la entrene en la religión Jedi y de que ayude a la resistencia. Por otra parte tiene conversaciones a la distancia con Kylo Ren. Lo de las conversaciones a distancia es algo muy patente de esta entrega.
Por otra parte, Finn conoce a una nueva compañera de aventuras –Rose- con la que tendrá que llevar a cabo una misión, donde se reversionará nuevamente una de las escenas clásicas de la saga.
Mientras tanto Leia Organa debe organizar a los pocos rebeldes que quedan, entre ellos, el más intrépido pero también el más inmanejable y siempre mejor piloto Poe. Un personaje que crece y logra un liderazgo importante.
Como es habitual tanto los buenos como los malos tienen profundos cuestionamientos sobre su identidad y sobre el poder, a la vez que hay espectacularísimas escenas de disparos en el espacio y choques de sables laser. También los androides clásicos, nuevos y esos personaje que no pueden faltar harán su parte en la trama.
Un film imperdible para disfrutar pero también para pensar y criticar el modo Disney: ¿Es bueno que quieran conformar a fanáticos y profanos? ¿Es necesario apelar al humor en una saga que no se caracteriza precisamente por ello? ¿Cuánto más se puede seguir girando sobre el argumento sin convertirse en Walking Dead?
Una película pretenciosa, con momentos de mucha genialidad, y con una trama sobrecargada pero que fluye. Disney lo hizo otra vez.
p.d: ¡Ya te extrañamos Carrie!
Por Jimena Bezares



