La adaptación de la novela policial escrita por Silvina Ocampo y Adolfo Bioy Casares tiene su mayor acierto en la construcción argumental.
Años ´40. Intentando alejarse de una relación tormentosa, el médico homeópata Enrique Huberman (Guillermo Francella) decide vacacionar en el hotel que su prima (Marilú Marini) tiene en Ostende. Pero en vez de olvidarla, el destino lo reúne con Mary (Luisana Lopilato). Y las pasiones vuelven a desatarse.
El director Alejandro Maci consigue una película que atraviesa distintos géneros, aunque no termina de desarrollar ninguno en profundidad. Sin embargo, está bien lograda y en su totalidad funciona. Principalmente, porque se sustenta en un guión sólido.
Uno de los aspectos fundamentales de Los que aman, odian (2017) es que permite que los espectadores oficien de «investigadores» y saquen sus propias conclusiones a medida que avanza el relato. Guiados por el suspenso, podrán suponer quién es el culpable hasta que el final se lo revele.
Su arista más débil es la pareja protagónica, dado que Francella y Lopillato no convencen con sus interpretaciones. Mientras que Juan Minujín, Justina Bustos, Marilú Marini, Carlos Portaluppi, Gonzalo Urtizberea y Mario Alarcón completan un un buen reparto.
Con una historia que atrapa, Los que aman, odian es un film interesante, que invita a conocer una parte importante de la literatura argentina.
Texto: Jimena Díaz Pérez



