A mitad de camino entre una road movie y una típica comedia familiar argentina, la película dirigida por Pablo Stigliani se muestra, en principio, como una excepción. No cae en ningún estereotipo.
Mario (Mike, me gusta cantar, Amigorena) es un looser en busca de algún tipo de consagración artística. A su vez tiene un amigo, el Oso (Iard Said) que tiene un puesto de películas copiadas, cartas magic y cosillas nerds que vende sus shows por mercadolibre. A su vez, Mario quiere volver a establecer una relación con su hijo (Román Almaraz) cuando el Oso le programa una serie de presentaciones que harán que los tres se enauten (el verbo correcto que reemplaza a embarcar) en una real pero cómica aventura.
Como en toda película que supone un viaje, por un lado tendremos el conflicto de reconocimiento-desconocimiento entre Lucas y su padre; y por otro, entre Mario y Mario. En este viaje se destacan los paisajes y las comidas de ruta, los curritos de Mario interpretando un Sandro muy personal, entre el homenaje y la sátira, entre el payaso maldito y el marido de conocida vedette. Y la relación de tres hombres en distintos momentos de sus vidas con lazos indefinidos entre ellos.
Mario on tour (2017) tiene una muy buena puesta en las escenas musicales, que muestran a un Amigorena muy Amigorena, con una caracterización robótica y cómica del gran novio de América, rozando el absurdo y queriendo acariciar el dadaísmo. Y cuenta con la increíble actuación de Said que, literalmente, se come la película. Además de una muy grata sorpresa en la actuación del joven Almaraz y sus interacciones con el Oso que mancomunan gran parte de los momentos cómicos de la cinta.
El film de Stigliani no es pretencioso, tal vez nos hubiera gustado un poco más de ambición. Con dos excelentes actuaciones y Mike que nos encanta cuando hace de lo que todos creemos que es Mike. Los títulos acompañan con un PPP de Mario y una canción de Sandro. Esperar un poco dado que hay yapa.
Texto: Jimena Bezares



