Creada y dirigida por Cesc Gay, la comedia dramática española de Netflix expone una temática que atraviesa a la mayoría de los seres humanos en algún momento de la vida.
Julián (Javier Cámara), Natalia (Carmen Macchi) y Víctor (Javier Gutiérrez Álvarez) son tres hermanos que no se ven muy seguido. Aunque entre ellos hay diferencias de opinión y de maneras de actuar, se ven obligados a reunirse para decidir cuál será el futuro de su padre, quien ya no puede seguir viviendo solo.
Lo que destaca a 53 domingos son sus diálogos profundos y filosos, que invitan a reflexionar sobre los vínculos familiares, sin dejar de tamizarlos por la comicidad. Desarrollada en muy pocos escenarios, está basada en la obra de teatro estrenada originalmente en 2020, que también dirigió Gay.
Marcas registradas del cine español, Cámara, Macchi y Gutiérrez Álvarez le aportan su experiencia a cada uno de sus personajes. Y son acompañados de forma excelsa por Alexandra Jiménez, en un rol en los que por momentos es narradora y por otros mediadora -interpreta a la esposa de Julián-.
A través de grandes actuaciones y diálogos inteligentes que ponen sobre la mesa un tema que es tan incómodo como fácilmente reconocible, Gay consigue una película que merece la pena ser vista.
Por Jimena Díaz Pérez





