Luego del éxito de Avengers: Endgame (2019), se estrena la nueva propuesta de Marvel que expande la saga de uno de sus más icónicos productos. X-Men: Dark Phoenix (2019) marca el debut como director de Simon Kinberg, quien ya había participado como escritor y productor en otras películas de la franquicia.
En esta oportunidad, los X-Men se enfrentarán, junto a viejos enemigos, a uno de sus propios miembros, Jean Grey (Sophie Turner), quien sobrevive a una fuerte explosión que la hará “resurgir” más poderosa y que pondrá en peligro al futuro del mundo.
La película había generado cierta expectativa, ya que debía mejorar la pobre imagen que dejó su predecesora, X-Men: Apocalypse (2016). En este contexto, la nueva producción de Marvel fracasa porque en ningún momento logra atrapar al espectador con las esenas de acción. Y se torna repetitiva en cuanto a los argumentos que utiliza para plantear la historia. La saga tendrá la posibilidad renacer el próximo año con el estreno de X-Men: The New Mutants.
Por Jorge Fabián



