En esta nueva entrega de la película más conocida como “La purga” asistiremos a los entretelones políticos y sociales del primer experimento que, como vemos en la secuela, se vuelve ley y tradición yankee.
Con la excusa de reducir las tasas de crimen, la Dr. Updale (Marisa Tomei) y su equipo reclutan ciudadanos de Staten Island, un barrio carenciado con población mayoritariamente negra y latina para que, o bien purguen, o bien se queden en su casa mientras dure el evento. Todos serán monitoreados constantemente a cambio de una recompensa. A su vez, un gobierno derechoso está interesado no sólo en esta primera prueba sino en extenderla a lo largo de la nación.
La historia principal es la de Isaiah (Joivan Wade), un joven que intenta entrar en una pandilla, y su hermana Nya (Lex Scott Davies), militante anti purga que vela por el bien de su pequeño hermano y de la comunidad en la que viven. También aparecerá un ex novio de Nya, una especie de capo mafia con sensibilidad social, que se verá envuelto en los acontecimientos.
12 horas para sobrevivir. El inicio (The First Purge, 2018) es un film de acción y de reflexión. Esta entrega logra un muy buen equilibrio permitiendo montar espectaculares escenas de persecución y violencia con las voces de la coyuntura, del poder, de la academia, de la comunidad y las ideologías que ocultan o manifiestan.
El director Gerard McMurray ofrece una película necesaria para pensar cómo el sistema promueve la explotación y el terror, cómo la violencia es usada siempre en favor de los poderosos y en contra de las minorías, de los humildes, de los no deseados. En un mundo donde los gobiernos de derecha y ultra derecha emergen en todo el planeta, este film no sólo es entretenido sino que también es útil.
Por Jimena Bezares



